La rosácea o cuperosis es una dermatosis inflamatoria, una anomalía del sistema venoso que afecta sobre todo a la zona central de la piel del rostro. Presenta episodios transitorios de rubor, enrojecimiento, teleangiectasias (capilares dilatados que son fácilmente visibles), pápulas rojas o pústulas blancas (granitos). Pueden ir acompañadas o no de sensación de ardor y quemazón.

¿A qué se debe la cuperosis o rosácea?

La piel está formada por dos capas: epidermis y dermis. La epidermis carece de vasos sanguíneos, y es en la dermis donde se concentran. Cuando esos capilares sanguíneos son débiles o tienen tendencia a la dilatación y la permeabilidad, se producen estos procesos inflamatorios en la piel dibujando una telaraña hecha de estelas lineales rojizas. Si la epidermis es además atrófica o muy fina, la cuperosis se hace todavía más evidente.

Esta inflamación tiene carácter temporal, pero a largo plazo empeora y los capilares cada vez más inflamados serán visibles a simple vista, corriendo el riesgo de que el proceso se vuelva permanente.

Factores que empeoran la cuperosis:

En la mayoría de los casos la cuperosis no atiende a ninguna patología subyacente, aunque hay factores que pueden empeorar los síntomas. Te los contamos:

– Factores genéticos: personas con piel clara, fina, con una piel vasorreactiva heredada.

– Factores personales: las mujeres se ven mucho más afectadas por este tipo de inflamación y rojez, sobretodo a partir de los 50 años y con la llegada de la menopausia.

– Factores externos: exposición a rayos ultravioletas, a contrastes fuertes de temperatura, la contaminación, el frio, el viento…Influye también la ingesta de determinados alimentos como bebidas muy calientes, picantes, estimulantes (café…),… El uso de un cosmético inadecuado puede empeorar la inflamación. En el tratamiento de la cuperosis juega un papel importantísimo la elección de la cosmética, cuanto más natural mejor.

– Factores internos: el estrés, la ansiedad, un ritmo de vida muy acelerado, las emociones intensas….

Grados de rosácea

Dependiendo de las manifestaciones de esta patología, puedes diferenciar varios estadios:

– Grado 1: no se diferencian los capilares, pero sí una rojez que se produce principalmente en las mejillas y la nariz. Ocurren de forma intermitente, recuperándose la normalidad con cierta rapidez.

– Grado 2: cuperosis o teleangiectasias. Se aprecian los capilares a simple vista, y es evidente el reticulado vascular. Puede ir desde un enrojecimiento general a primera vista, hasta la visibilización patente de los vasos inflamados.

– Grado 3: aparición de pápulas rojas o pústulas blancas en el rostro de forma intermitente en forma de brotes, pero sin comedón.

– Forma hipertrófica: solo afecta a los hombres, y se caracteriza por una nariz gruesa y deformada. Se denomina rinofima y contrariamente a la creencia popular, no se asocia con el consumo de alcohol.

¿Cómo solucionar la cuperosis?

La cuperosis es una enfermedad que se puede tratar y controlar. Es esencial el cuidado preventivo (evitando en lo posible todos los factores nombrados anteriormente que pueden favorecer su aparición) y una buena elección de los cosméticos. Las cremas naturales y ecológicas desinflaman y calman la piel, y tienen un resultado asombroso en el tratamiento de esta dolencia.