La sociedad actual cada vez es más exigente en el cumplimiento de las normativas medioambientales. En este sentido se exige a las empresas que implanten protocolos de gestión de sus propios residuos.

No hablamos de que las empresas realicen vertidos, sino de que sean capaces de gestionar de una forma correcta los desechos que producen.

Cuando hablamos de desechos no nos estamos refiriendo a productos químicos peligrosos contaminantes, sino en general a cualquier residuo.

Tampoco tenemos que tener en mente exclusivamente a las empresas fabricantes de productos, en general hablamos de cualquier tipo de sector.

La implantación de las normas ISO

Debido al panorama cada vez más estricto y a la necesidad de adecuarse a los mismos parámetros exigidos por las legislaciones, no solo de los países, sino también de los acuerdos internacionales, se han desarrollado una serie de normas globales llamadas normas ISO.

Las normas con esta identificación provienen de la Oficina Internacional de Estándares y sirven para que todas las entidades actúen de la misma manera, independientemente del país de origen.

Algunas de las más conocidas se refieren a estándares de seguridad y calidad en diferentes ámbitos.

Hay que explicar sin embargo, que la implantación de una norma ISO no implica el cumplimiento de la legislación. Simplemente que se ha implantado un sistema para la gestión y mejora en ese sentido. No obstante este es un primer paso para mejorar progresivamente la eficiencia, la calidad y también frenar el desperdicio o la contaminación provocada por la actividad industrial.

Las normas ISO 9000

Las normas del grupo 9000 son normas que se refieren a patrones de calidad, entendida ésta desde muchos ángulos diferentes. Calidad en la producción, calidad en la atención al cliente, o calidad de un procedimiento determinado.

Por ejemplo, si una empresa se dedica a la fabricación de muebles y decide implantar una norma para fabricar con cierta calidad, podrá buscar la aplicación e implementación de una ISO 9000.

Las normas ISO 14000

Estas son normas de carácter medioambiental. Dentro de esta familia, la más relevante por sus implicaciones es la ISO 14001, que pretende implementar un sistema de gestión para la recogida y tratamiento de residuos.

Esta norma implica sistematizar el tratamiento de los residuos que se producen en cualquier tipo de entidad. Responde a criterios como la cuantificación de los residuos en cuanto a peligrosidad, riesgos, o dificultades para su reciclaje.

Por ejemplo, es una normativa que deben tener implantadas las empresas que se dediquen al reciclaje de cartuchos de impresión, que contienen elementos tóxicos que no deben ser depositados en el medio ambiente.

Qué aporta la implantación de un sistema ISO 14000

Además del propio beneficio medioambiental directo que percibimos todos, las empresas también reciben el beneficio de imagen pública que les aporta el cumplir con sus responsabilidades.

Ni que decir tiene que cada vez los consumidores se fijan más en estos aspectos y puede llegar a marcar la diferencia también cuando se trata de relaciones con las administraciones públicas, siendo imprescindible contar con este tipo de certificaciones para acceder a la contratación.