Todos los años, por estas fechas, parece instalarse cierta histeria colectiva por perder los kilos ganados durante las vacaciones veraniegas. ¿Es ciertamente necesario este frenesí de dietas, excesos y restricciones? El sentido común apunta a que algo no estamos haciendo bien.

Según el último estudio de la Sociedad Española de Cardiología, el 39,3 % de la población española entre 25 y 64 años tiene sobrepeso, y el 21,6 % es obesa (tiene un Índice de Masa Corporal superior a 30). Sorprende que de este casi 40 % de la población, los que se llevan la palma con el sobrepeso son los hombres de entre 25 y 34 años.

Lo realmente lamentable es que contamos con una de las mejores culturas gastronómicas del mundo, la más equilibrada y adecuada para mantenerse sano, la dieta mediterránea (reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco), y parece que hemos sucumbido a la denominada “dieta de la comida rápida”, importada del controvertido Estados Unidos. Es mucha la información disponible hoy en día sobre en qué consiste una dieta saludable.

Sí, pero ¿cómo lo hago? ¿Cómo sigo una dieta saludable?

Es suficiente con introducir pequeños cambios en nuestro día a día, como por ejemplo, realizar entre 3 y 5 comidas diarias para mantener activo el metabolismo, comenzar la compra del supermercado por los alimentos frescos y terminar por los envasados para minimizar su cantidad, evitar distracciones a la hora de comer, masticar lentamente, dar preferencia a los alimentos ricos en fibra para saciarnos antes, cocinar al vapor para mantener las propiedades nutritivas de los alimentos, … y es aquí, actuando como manipulador de alimentos, donde cabe destacar la importancia de una correcta preparación de los alimentos, no solo para disfrutar de un mejor sabor y de nuevas texturas, sino porque es más beneficioso para nuestra salud. Evita por tanto las frituras y los asados a la parilla, así como los embutidos y los ahumados, por ser todos ellos ricos en benzopirenos que, como ya se ha constatado, son cancerígenos.

Una dieta saludable y el ejercicio físico moderado practicado con regularidad reducen en un 30 % el riesgo de padecer tumores

Es fundamental que des ejemplo a tus hijos cuidando las proporciones de una dieta saludable: una porción de proteínas, otra porción de carbohidratos y dos de vegetales, cocinados de diferentes maneras (crudas, en puré, asadas como guarnición, …) para que les resulte más divertido. Debes acostumbrarles a tomar una pieza de fruta como postre, debidamente lavada y presentada de diferentes formas: en zumo, macedonia, compota… Los lácteos, un par de veces por semana, y los dulces más esporádicamente.

Dar prioridad al aceite de oliva por sus múltiples beneficios para nuestra salud (previene las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y la diabetes, nos aporta antioxidantes…).

Piensa que sin lugar a dudas, eres un privilegiado por la enorme variedad de recursos que te proporciona la dieta mediterránea para estar saludable, ser más longevo y tener mejor calidad de vida. Debes preservar este patrimonio como el verdadero tesoro que es.