Cada día son más las personas que se deciden a cambiar las bombillas tradicionales, bien sean incandescentes, halógenas o fluorescentes, por una bombilla LED. Ahora bien, ¿cuánto puedo ahorrarme realmente con este cambio?

La tecnología LED entra en escena

Es cierto que las luces LED aportan una serie de ventajas como un ahorro en la factura, pero también debemos tener en cuenta la clase de luz que nos proporcionan. De hecho, en muchas ocasiones llegan a ser incluso mejores que las halógenas que ya hayamos usado, con la opción de poder ser reguladas en intensidad si son dimables o buscando también que generen un mayor calor.

Y es que el ahorro energético es una de las principales bazas de las luces LEDs, las cuales hacen que paguemos menos en nuestra factura. De hecho, la tarifa de la electricidad ha aumentado hasta un 60 % en los últimos años. Por tanto, es incluso más importante contar con este tipo de iluminación. Y es que dicho ahorro generado por una bombilla de LED en comparación con las demás es sumamente notable. De hecho, las bombillas LEDs de 70 W sustituirían a 10 lámparas de bombillas incandescentes de 60 W.

De esta manera, vemos que una bombilla al mes puede ahorrar hasta 1,6 euros, y si lo multiplicamos por 10 son 16 euros al mes, que al año serían 192 euros siempre que las bombillas estén encendidas durante 6 horas los 365 días del año. Y si hablamos de oficinas o locales comerciales, la inversión quedaría amortizada mucho antes, en tan solo 6 o 9 meses desde que comenzara a usarse las bombillas LED.

Los costes del cambio

No obstante, también debemos advertir sobre los costes de esta sustitución, los cuales oscilan entre los 10 euros y los 60 euros en referencia a los últimos modelos. De esta manera, según la potencia, el ángulo de apertura de la luz y el tipo de casquillo, el precio final será uno u otro. Para hacernos una idea, haremos un cálculo medio de 20 euros.

Así, sustituir 10 bombillas por LEDs nos llevará un desembolso de 200 euros, que es la cantidad que estaríamos ahorrando en un año. Por tanto, sumando el ahorro de la energía, el gasto de cambiar las bombillas después de su vida útil aumentaría el ahorro, y estas bombillas de bajo consumo tendrían un coste de 60 euros. Es algo que merece la pena, siempre mirándolo a largo plazo.

De esta manera, vemos como la iluminación LED lleva a numerosas ventajas además del ahorro económico, que siempre resulta un factor determinante para el comprador. Y es que al ser una fuente de calor menor, lleva a una luz uniforme que tiene la posibilidad de ser regulada y adaptada a los diferentes usos, además de los tonos y el tipo de color.

En definitiva, las luces LEDs se erigen como una de las mejores opciones para ahorrar en el hogar, pero también para generar una mejor luz y contribuir más con el medio ambiente.